miércoles, 16 de abril de 2014

La vida es como una caja de bombones...

La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar. 

Ya lo decía Forrest, o mejor dicho, su madre (qué sabias las madres). A veces el bombón es de praliné y te mueres de gusto y otras te toca el de licor, que amarga un poco más.

Los últimos meses han sido de los del segundo tipo. Momentos que no esperas vivir y que llegan sin avisar. Pero así es la vida. Si Forrest pudo con sus aparatos, la guerra fría y el desamor de Jenny, ¿como no voy a poder yo con esto?

Cuando estás de bajón, no hay nada mejor que un buen plan de acción para subir el ánimo. Echar a correr sin rumbo hubiera estado muy bien, pero el deporte y yo tenemos una relación de incompatibilidad crónica, así que he preferido hacer otras cosas.

Descartando desde el primer momento el baño relajante, la mejor solución que se me ocurrió fue irme de compras. Ya sabéis, consumir nos hace sentir bien (aunque sea por un momento), y si encima el plan es ir con una amiga al sunday market, pues el subidón es doble. También me he he visto la última gala de Rocío Jurado en bucle y he llorado hasta secarme. Probarlo, funciona.

Vale, con eso solo no te sentirás mejor. Lo confieso, también tienes que cantar "como una ola" hasta quedarte sin voz. . Ahora me siento mucho mejor y me siento LA MÁS GRANDE. Y además mira qué mochila más bonita me compré de Urgôte.


¿Qué hacéis vosotr@s para levantar el ánimo?